jueves, mayo 24, 2012

¿Familia alternativa?, de Miguel Macías Carmigniani

Enumerar a los que acostumbran a hacer comentarios homofóbicos da hasta pereza. Entre los más conocidos y cuestionados están Fabricio Correa (equipo), Carlos Vera (madera de guerrero), Fernando Balda (sociedad patriótica), Ramiro Aguilar (le pagan para escribir contra el mashi, a ricardo patiño y a los alvarado), Abdalá Bucaram (PRE, el papá el hijo), César Rohn (PSC). Resulta cuanto menos preocupante que haya tantos políticos que aún tengan esa costumbre, y que al menos en esta lista, la mayoría sean aspirantes, estuvieron, o están en la Asamblea. ¿Serían capaces de dejar de lado la homofobia a la hora de hacer leyes para todos y todas?. No si la gente no protesta. Y cuando digo gente, no me refiero solamente a quienes se consideran afectados, sino a todos.


Ante las protestas que se dieron principalmente en redes sociales, El Comercio (diario que se autodefine como "El Diario informativo más comprometido con la gente de Ecuador") decidió borrar el artículo "¿Familia alternativa?" de Miguel Macías Carmigniani.Se inició un proceso legal y enviaron quejas formales. La respuesta de Miguel Macías, además de advertir de la posibilidad de prevaricato (y resulta interesante que lo diga alguien que escribe en un periódico, conociendo la tendencia que estos tienen a juzgar y condenar), dice que su artículo "refleja el pensamiento de la mayoría de ecuatorianos", que no hay odio, menosprecio, discriminación o irrespeto. (al final de este post está su carta)

Pedir disculpas no es tan difícil, lo mismo debió hacer El Universo. Así no habrían tenido que borrar la (repugnante) opinión de una persona. Ya veremos si publican las disculpas en el mismo espacio de la edición impresa.

Mientras tanto, sería bueno debatir sobre la homofobia, libertad de expresión, pluralismo, censura, responsabilidad ulterior, decisiones editoriales truchas, la necesidad de una ley de comunicación, la importancia del defensor del lector en los medios, y por qué no, sobre la cantidad de artículos y noticias en los que también se ataca o afecta el honor o los derechos humanos de  individuos, minorías y hasta mayorías. Por cierto, según La República, el artículo "despertó la ira de la comunidad gay", que fue la que presionó para que "censuren el artículo". Al parecer, no conciben que un heterosexual pueda rechazar el texto de Miguel Macías. Sebastián Vallejo escribió también un artículo sobre el tema.


Acáacá las disculpas:
"EL COMERCIO lamenta artículo polémico


EL COMERCIO lamenta la publicación de la columna ‘¿Familias alternativas?’ del articulista Miguel Macías Carmigniani. Su contenido vulnera los principios de tolerancia y pluralismo que mantiene este medio y empaña su línea editorial de defensa de los derechos individuales y de las minorías.


En este caso, fallaron los filtros correspondientes.


EL COMERCIO quiere dejar en claro que las columnas firmadas en las páginas de opinión son de exclusiva responsabilidad del autor, no reflejan ni nuestra opinión ni nuestra línea informativa.


El artículo ha sido retirado de nuestro sitio web".




Acá el artículo:


¿Familia alternativa?
Miguel Macías Carmigniani 
mmaciasc(arroba)mahur.com.ec
Publicado el jueves 24/05/2012


El Día de la Madre fue motivo de gran discusión en varios hogares, un reportaje sobre las denominadas “familias alternativas” que publicó ese mismo día un importante diario nacional, donde en grandes titulares, entre otros, se destacó lo siguiente: “Helen y Nicola libran batalla jurídica por la “verdadera paz”, “Pareja de lesbianas crió a un bebe que ahora tiene 14 años”, “Transexual acogió al hijo de su ex pareja y aún lo cuida”, “Una niña llama “papi” al transexual que la concibió”, “Adolescente optó por vivir con su padre homosexual”.


Titulares como estos causan mucho daño y confusión a jóvenes que no están bien formados, pues al leer su contenido, ellos pueden creer que es normal que los homosexuales y las lesbianas se casen entre sí, que formen una familia, o que adopten niños, lo cual es inconcebible y repugnante. ¿Y la moral a dónde queda?


Destacar que dos extranjeras han iniciado una “batalla jurídica” para intentar inscribir a la hija de una de ellas, como hija de ambas, sin manifestar que ello es ilegal e inconstitucional, y que es contra natura, es criticable.


En el mundo loco en que vivimos, tenemos que aceptar -a regañadientes- que los homosexuales hayan “salido del clóset” y que estos al igual que las lesbianas y transexuales se paseen cogidos de la mano por las calles de nuestras ciudades, lo cual es repugnante. Pero lo que jamás debemos aceptar, es que esta clase de desadaptados sociales críe a hijos. Los medios de comunicación deben destacar que es anormal, que homosexuales se casen entre sí y que lesbianas hagan lo propio.






El Reverendo Padre Paulino Toral, con R y P mayúscula, Director de la Fundación Casa de la Vida (Iglesia Santa Teresita) del cantón Samborondón, provincia del Guayas, con justa razón califica a la homosexualidad como un estado síquico anormal. Sólo cabe el matrimonio entre un hombre y una mujer. Es inaceptable que parejas del mismo sexo y/o transexuales puedan adoptar y/o criar a un niño o a una niña, y no cabe que Constitución ni ley alguna conceda derechos para ello, a parejas que no sean formadas por un varón y una mujer. Es aberrante que algunos medios de comunicación colectiva, sin “querer queriendo”, exalten el homosexualismo y el lesbianismo, lo cual debe ser rechazado por la sociedad.


El matrimonio, como lo establece nuestra Constitución, es la unión entre un hombre y una mujer y no entre personas del mismo sexo, como se ha aprobado en otros países. Ni siquiera la unión de hecho, cual es la unión estable y monogámica entre dos personas, libres de vínculo matrimonial, podría aceptarse que sea formada entre personas del mismo sexo, ya que de acuerdo a la naturaleza humana y a la moral, esto es inconcebible.


No caben familias alternativas. Los legisladores deberían rever esta situación en la Constitución mediante una consulta popular.


Acá la carta de Miguel Macías

Rechazo enérgicamente la parcializada carta suscrita por dos funcionarios de la Defensoría del Pueblo, publicada en la página 11 de la edición correspondiente al miércoles 13 de los corrientes, quienes no tienen atribuciones legales para emitir pronunciamientos públicos a nombre de ese organismo, ni para juzgarme como lo han hecho anticipadamente. ¿No es acaso este un abierto adelantamiento de opiniones dentro de un caso que recién se investiga?   ¿No es acaso esto un evidente pronunciamiento tendiente a doblar la opinión pública y el criterio de los funcionarios (fiscales y jueces) que deban tramitar las denuncias por un supuesto delito de odio? ¡Cuidado con el prevaricato! 

Rechazo enérgicamente también que se pretenda tomar mi artículo ‘Familia alternativa’ como “caballo de batalla” o “conejillo de indias”, para que en el Ecuador se apruebe el matrimonio entre homosexuales, y para que se permita que estos adopten niños, lo cual está expresamente prohibido por nuestra Constitución y por la Doctrina Moral de la Iglesia Católica. Mi artículo periodístico, contiene mi opinión filosófica respecto de esos y de otros temas conflictivos, difundida en el marco constitucional de la libre expresión,  la que tengo pleno derecho  de exponerla y de mantenerla, la cual además refleja el pensamiento de la mayoría de ecuatorianos. En su texto no hay incitación al menosprecio, odio o violencia de ninguna minoría. Yo no odio ni he odiado nunca a nadie. Tengo amigos e hijos de estos, homosexuales, a quienes respeto y considero. No creo haber faltado el respeto a nadie, pero si alguien se sintió afectado o discriminado por él,  lo lamento. 

Ninguno de los términos utilizados en el citado artículo pueden considerarse como una incitación al odio ni como actos discriminatorios, para lo cual basta leer el significado de los mismos, en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. 

Aunque parezca de ‘Ripley’, se ha iniciado un proceso penal en mi contra, en el que se persigue mi prisión, por haber dicho lo que muchos piensan y otros callan;  en el que expondré mis argumentos jurídicos para establecer con claridad meridiana que ese artículo no contiene odio, ni incitación al odio, ni desprecio a ningún ser humano, lo cual en cambio sí ha sido manifestado en mi contra por varios miembros de la comunidad Glbti.

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